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DIARIO DE SAN JOSÉ

Relatos en la casa más antigua de Santa Bárbara de Pavas

Carmen Edgell
30 junio, 2021
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Recorriendo el distrito de Pavas nos encontramos una hermosa casa ubicada en el barrio Santa Bárbara, y, a unos metros más del camino, localizamos a don Manuel Arroyo, el actual dueño de la propiedad y quien conoce la historia de Pavas de forma extraordinaria.

Don Manuel se tomó el tiempo para transportarnos al distrito de Pavas de inicios de Siglo XX. Desde la ventana añoró los tiempos en los que desde ahí mismo veía pasar las carretas y los bueyes que recogían el café de los Rohrmoser para distribuirlo en San José.

La icónica casa tiene más de 100 años. Originalmente perteneció al señor Abel Pérez Rodríguez y a su esposa Petronila Hernández Gallegos, ellos también eran dueños de la única pulpería que existía en Santa Bárbara de Pavas, que se ubicaba a 100 metros su vivienda. En esta casa crecieron sus 4 hijos: Berta, Lía, Digna y Antonio. Actualmente la casa pertenece a uno de sus nietos descendientes, don Manuel Arroyo.

“De chiquillos jugábamos casita en el comedor, hacíamos unas carpas improvisadas que armábamos con ramas del cafetal, simulando unos ranchos. El problema era después, cuando ya estábamos cansados y mi abuelita nos decía: “vean a ver cómo recogen todo eso”, porque, aunque estuviéramos somnolientos había que hacerle caso, pues ella era una mujer muy estricta y siempre súper elegante” recordó con gran nostalgia don Manuel.

“Recuerdo también que por debajo de la casa pasaba una acequia y cuando todo el patio se llenaba de agua y nos tirábamos a bañarnos en ropa interior”, dijo don Manuel.

Los orígenes del distrito de Pavas, se remontan a las tierras donadas por el Padre Chapuí a los habitantes de San José, durante finales del siglo XIX y principios del XX. Pavas era una zona dedicada a la siembra de café y a la actividad cafetalera por excelencia.

“Antes sólo se llegaba en “Cazadora”, era una zona rural, las calles eran de lastre y polvo y pasaban las carretas de don Ramón Peraza, que vivía al frente de esta casa. En la época de diciembre, en los cafetales se recogía el café en esas carretas y lo dejaban en el beneficio Rohrmoser”, nos relató don Manuel Arroyo.

Muchos de los recuerdos de don Manuel en esta casa están asociados a la Ermita de Pavas, ya que sus dueños eran fieles colaboradores y la comunidad se organizaba muy bien para celebrar las actividades religiosas.

Nos contó que, en durante las Semanas Santas de aquellas épocas, desde la ventana frontal superior de la casa, se realizaban los llamados “Sermones del Encuentro”, que consistían en que, desde la ventana, el sacerdote daba el sermón a los fieles que se encontraban abajo.

Además, don Manuel atesora los libros de actas del año 1953, en donde se llevaban los registros de las contribuciones que hacían los fieles de la comunidad para el cuidado de la ermita.

La estructura de esta centenaria vivienda es de bahareque, con un estilo arquitectónico tradicional de nuestro país, muy común en las zonas rurales y bastante resistente a la sismicidad. Este tipo de construcción se creaba con una capa de arcilla, la cual se preparaba con tierra y boñiga para que adquiriera la plasticidad necesaria y se adhería a los tallos de bejuco. Lo ideal para este proceso era tener un 40% materia orgánica y 60% tierra arcillosa. Para el bahareque más moderno, se le agregaba también zacate y barro.

Finalmente, se aplicaba una capa de repello a base de cal, tuna y agua, para dejar una superficie lisa que cubriera las grietas y se pudiera pintar, y, le agregaban pedazos de cerámica, para darle mayor estabilidad a la pared. Se dejaba secar dos semanas y luego se le pasaba otra capa de repello.

Otra característica de la casa es su hermoso mosaico, el cual presumimos que podría ser de los que se hacían en los talleres de “Chico Piedra” en Barrio La Dolorosa en San José o bien, podrían ser de la ladrillera o fábrica de ladrillos de la Uruca, que pertenecía a Adela Gargollo.

Lo que sí podemos asegurar es que son mosaicos que enamoran a todo el que pasa por el frente de esta casa y que, su corredor, es testigo de miles de historias de los josefinos y paveños que desde inicios del siglo XX pasaban a hacer un descaso y saludar a la familia de que heredó a don Manuel.

Agradecimiento:

Agradecemos a la señora Adriana Arroyo Salazar y a don Manuel Arroyo por atendernos y por su aporte a la historia y a la cultura del cantón de San José.

Historiadora, Valeria Ramírez Roldán, Departamento de Cultura

Periodista, Carmen Edgell Matus, Comunicación Institucional

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